Película española dirigida por Antonio Mercero en el año 2003.

¿Alguien ha sentido alguna vez que su vida se convierte en un drama? ¿Que la situación o las circunstancias superan todo aquello que pudiese merecer la pena en la vida?

Decían en un libro “ojalá no nos toque vivir nunca todo aquello que como seres humanos somos capaces de soportar”.

Las andaduras de unos niños en la planta de oncología infantil quizás nos inspiren y nos hagan ver que aun cuando todo se pone muy negro, siempre hay formas de encontrar algo de luz. Al grito de ¡no somos cojos, somos cojonudos!, y con un sabor agridulce, los chavales nos arrancarán risas y sonrisas.