Dirigida por Tony Kaye.

Hemos utilizado esta película en procesos terapéuticos, o simplemente para comenzar una reflexión acerca de los prejuicios y las ideologías. Cómo son nuestras relaciones con los demás cuando nos consideramos poseedores de la única y verdadera verdad, y cómo una experiencia humana que contradiga estas creencias puede desmontar nuestro mundo y cuestionarnos todo aquello en lo que habíamos creído. Las creencias nos separan de las experiencias y las ideologías de las personas, pero las personas pueden desmontar ideologías y mostrarnos el mundo como jamás pensamos que lo veríamos.

Es una película que hay que coger con ganas, intensa y apasionante, que no deja lugar a la indiferencia.